En la adolescencia se produce la disonancia entre
qué valores asumir como propios, cuáles rechazar y cuáles conservar de los
recibidos por el padre y la madre
Este periodo es especialmente
delicado, y sobre todo individual. Si bien cada persona es un sujeto diferente,
en esta fase la distinción es exponencial por la gran variabilidad en el
desarrollo en chicos y chicas de la misma edad. En un mismo grupo, en algunos
aspectos homogéneo, conviven chicos y chicas de aspecto completamente aniñado
con otros con las características sexuales secundarias plenamente
desarrolladas: vello sexual, cambio de voz, senos desarrollados,
menstruación... Esto puede hacer que el adolescente pase por un periodo en el
que si está muy alejado del modelo de su grupo de referencia se encuentre
incómodo o desplazado. Para acompañarle en esta etapa es fundamental entender,
o al menos intentar entender lo que sucede y, en la medida en que se pueda,
reconducir las dificultades, las dudas e incluso la rebeldía al campo de la
normalidad y la naturalidad.

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