Los problemas más frecuentes que pueden atravesar los
adolescentes son:
Problemas
emocionales:
Que
adolescente no se ha sentido tan triste que ha llorado y deseado alejarse de
todo y de todos; pensando que lo vida no merece la pena vivirla. Estos
sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede esconderse bajo
excesos alimenticios, problemas para dormir y preocupaciones excesivas sobre su
apariencia física. También pueden expresarse estos trastornos en forma de
miedos o ataques de pánico.
Por
un lado los adolescentes desean que sus padres sean claros y les suministren
límites precisos pero cuándo esto se realiza, ellos sienten que le quitan la
libertad y no le permiten tomar sus propias decisiones. Se producen desacuerdos
y muchas veces los padres pierden el control no sabiendo que les está pasando a
sus hijos, ni dónde están. Por lo tanto, es importante que los padres pregunten
y conozcan donde están sus hijos, con quién están y adonde van. Y los hijos
informen a sus mayores.
Problemas
escolares:
Muchas
veces los adolescentes rechazan ir al colegio expresando así una dificultad en
separarse de sus padres. Esto se puede expresar en forma de “dolores de cabeza”
o “estómago”.
Otros
de los problemas puede ser la dificultad de integración al grupo de pares o
conflictos con algún alumno, puede estar siendo acosado por algún compañero.
Todas estas situaciones pueden hacer que concurrir al colegio se convierta en
una experiencia solitaria y amenazadora.
Otros
problemas pueden estar asociados a estados depresivos, ansiosos y a la falta de
confianza en sí mismos para encarar los desafíos del aprendizaje escolar y el
de hacerse de amigos.
Estos
problemas emocionales afectan al rendimiento escolar, pues es difícil poder
concentrarse en la tarea cuando se está preocupado por uno mismo, los problemas
familiares o de amistades.
Problemas
sexuales:
A
veces los adolescentes son tímidos y están preocupados por su físico y esto
lleva a que no hagan preguntas acerca del sexo a sus mayores. En otras oportunidades
pueden recibir información errónea de sus amigos y compañeros.
En
otras ocasiones, puede ocurrir que sus experiencias sexuales las realicen en
situaciones de riesgo de embarazos no deseados o de posibles contagios de
enfermedades de transmisión sexual. El frecuentar situaciones de riesgo puede
indicar problemas emocionales o reflejar una necesidad de vivir al límite.
Para
prevenir dichos problemas sexuales es importante que los padres, docentes,
médicos de cabecera o centros de orientación familiar, ofrezcan a nuestros
jóvenes la adecuada información y orientación sexual.
Problemas
de alimentación:
Pueden
sufrir de anorexia o bulimia nerviosa. Con respecto a la primera enfermedad, el
sujeto se niega a comer y se ve con sobrepeso aunque realmente esté muy
delgado. Con respecto a la bulimia, pueden tener sobrepeso o no pero ellos
canalizan sus problemas a través de la ingesta inadecuada de alimentos, esto
los deprime y hace que deseen superar este estado de ánimo a través de la
comida produciéndose un círculo vicioso difícil de controlar si no se los pone
en tratamiento.
Problemas
con el uso de alcohol, drogas:
El
alcohol es la droga que mayor frecuencia causa problemas en los adolescentes.
Los padres deben estar atentos a cualquier cambio repentino y grave de conducta
de sus hijos.
La
mayoría de las dificultades en la adolescencia no son ni graves ni duraderas,
pero el adolescente tiene que pasar por alguna de ellas para constituirse en un
ser libre e independiente con un proyecto de vida.
Los
padres todavía cumplen un papel importante brindando una base segura a sus
hijos. Para ello tienen que ponerse de acuerdo entre sí sobre cómo está
manejando las cosas y apoyarse el uno al otro.
Se
debe mantener un diálogo fluido y permanente con los hijos así ellos podrán
acudir a nuestro encuentro cuando lo necesiten. Para ello es preciso que se
sientan escuchados, no criticados y no avasallados. Diálogo y escucha, dos
principios fundamentales para afrontar todos los cambios que se suceden en este
maravilloso momento de la vida de nuestros hijos.