El siguiente trabajo hace referencia a los diferentes Tipos de Duelos que atraviesa el Adolescente en el transcurso de su vida.
Alumna: Almiron Zarate Claudia Gabriela
Curso: 3° año
Instituto Superior de Formación Docente-Tec. Superior-Preceptor-Asistente Técnico Docente
Material de lectura: Adolescencia, Posmodernidad y Escuela Secundaria de Guillermo, A. Obiols y Silvia Di Segni de Obiols. Cap. 6: “Los duelos en la adolescencia” y cap 10: “¿Hay duelos en la posmodernidad?”.
¿Cómo define duelo Arminda Aberastury, y que procesos implica?
Para Arminda
Aberastury, la adolescencia
debía realizar como
tareas propias, tres
procesos de duelo, entendiéndose
por procesos psicológicos que se producen normalmente ante la pérdida de un
objeto amado y que llevan a renunciar al objeto. Los procesos que se suceden en
el duelo se han dividido en tres etapas:
1. La negación,
mecanismo por el cual el sujeto rechaza la idea de pérdida, muestra
incredulidad, siente ira. Es lo que nos lleva a decir: "No puede ser que
haya muerto, lo vi ayer por la calle", cuando inesperadamente recibimos
la noticia de
la muerte de
un amigo, aunque
sepamos que hay
muchas maneras de morir en pocas horas.
2. La resignación,
en la cual se admite la pérdida y sobreviene como afecto la pena.
3. El desapego, en la que se renuncia al
objeto y se produce la adaptación a la vida sin él. Esta última etapa permite
el apego a nuevos objetos
Aberastury cuestiona los duelos de la siguiente
manera:
- EL DUELO POR EL CUERPO PERDIDO: El cuerpo infantil no es totalmente reemplazo por un cuerpo adulto, hay una mezcla y modificación parcial de ciertas características.
- EL DUELO POR LOS PADRES DE LA INFANCIA: Al llegar a la adolescencia está más cerca que nunca de sus padres, incluso puede idealizarlos en este período más que antes. Aquí difícilmente haya duelo y se fomenta más la dependencia que la independencia en un mundo que busca mayores libertades.
- EL DUELO POR EL ROL Y LA IDENTIDAD INFANTILES: En la sociedad pos-moderna los medios divulgan justamente los valores del yo ideal, es decir que allí donde estaba el ideal del yo está el yo ideal y hay que atenerse a las consecuencias. Si se acepta este planteo, no parece muy claro que haya que abandonar ningún rol de esa etapa al llegar a la adolescencia. Se podrá seguir actuando y deseando como cuando se era niño, aquí tampoco habrá un duelo claramente establecido. Se sostenía que la identidad infantil perdida daba paso a la definitiva en un largo proceso de rebeldía, enfrentamiento y recomposición durante la adolescencia.
La identidad se establecería no por un mecanismo
revolucionario que volteara las viejas estructuras sino
por el plagio que conforme el pastiche sin mayor violencia, sin
cambios radicales.
La nueva identidad se estructuraría sin que
apareciera la idea neta de un duelo, en tanto no habría una pérdida conflictiva
que lo provoca
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